1530-1532. Las primeras obras

Tras haber abusado de la hospitalidad recibida allí con continuas disputas teológicas, Miguel Servet se trasladó a un Estrasburgo más tolerante, donde conoció a los reformadores Bucer y Capito. En 1531 publicó De Trinitatis Erroribus (Sobre los errores de la Trinidad). Miguel Servet pensó que su libro convencería al nuevo estamento protestante de que reconsiderara la doctrina ortodoxa de la Trinidad tal como tradicionalmente se había interpretado desde el Concilio de Nicea en el siglo IV a través de los escolásticos del medievo tardío, para así reemplazarla con su propia teoría. Aun así, no tardó en sentirse decepcionado.


Aunque los protestantes sentían admiración por algunos aspectos del pensamiento de Miguel Servet, condenaban otros tantos. Además, seguían defendiendo lo relacionado con su propia concepción ortodoxa de la Trinidad, sin tener ningún interés por atraer sobre ellos todavía más denuncias de la iglesia católica. El reformador luterano Melanchthon, en referencia a De Trinitatis Erroribus, lamentó: "En cuanto a la Trinidad, ya sabes que siempre he temido que algún día el tema estallara. ¡Buen Dios, cuántas tragedias esta cuestión acarreará a las generaciones futuras!"

Miguel Servet lo intentó de nuevo con un volumen más conciliador, Dialogorum de Trinitate (Diálogos sobre la Trinidad), publicado al año siguiente. A pesar de ello, no hizo concesión a nada importante de su sistema ni suavizó la crítica de su retórica. Su segundo volumen no demostró ser una abjuración ni tampoco fue recibido como tal. Sus libros fueron confiscados y se le advirtió que no visitara varias ciudades protestantes. Mientras tanto, en 1532 el Tribunal Supremo de la Inquisición en España había tomado medidas para citarle o para arrestarle en el caso de que no compareciese ante el tribunal. Su hermano Juan, un sacerdote, fue enviado para que le convenciera de regresar a España para el interrogatorio. Miguel Servet estaba aterrorizado. Más tarde, él mismo escribiría sobre esa época: "Se me perseguía por todas partes para ser arrastrado hasta la muerte." Huyó a París y reapareció con un nuevo nombre, Michel de Villeneuve.