1553. Obra final y últimos días

Cuando Miguel Servet publicó el Restitutio a principios de 1553, envió un ejemplar de anticipo a Ginebra. El texto impreso incluía treinta de sus cartas enviadas a Calvino. Poco después, a instancias de Calvino, la identidad verdadera de "Villeneuve" fue revelada a la Inquisición católica de Vienne. Tras su arresto e interrogatorio, Miguel Servet consiguió escapar de la cárcel. [Más información]. De camino posiblemente al norte de Italia, donde él pensaba que sus textos eran bien acogidos, se dirigió hacia la frontera con Ginebra.Reconocido en una iglesia de Ginebra, fue arrestado y juzgado por herejía ante las autoridades protestantes. [Foto: Catedral de San Pedro en Ginebra].

Los dirigentes seglares no pudieron probar que Miguel Servet fuera un inmoral que alterase el orden público. No obstante, había hecho declaraciones teológicas consideradas perjudiciales durante un debate por escrito con Calvino [La acusación presentada por Nicolás de la Fontaine en contra de Miguel Servet]. El Ayuntamiento de Ginebra, aconsejado por iglesias de otras cuatro ciudades suizas, declaró culpable a Miguel Servet de no aceptar la Trinidad y de no aprobar el bautizo celebrado durante la niñez [Cartas desde la cárcel]. Calvino pidió que Miguel Servet fuera decapitado pero el Ayuntamiento insistió en que fuera quemado en la hoguera.

Los espectadores estaban impresionados con la firmeza de fe demostrada por Miguel Servet. Muriendo entre las llamas, se dice que gritó: "¡Oh, Jesús, Hijo del Dios Eterno, apiádate de mí!" Farel, que había presenciado la ejecución, comentó que Miguel Servet, desafiante hasta el final, podría haberse salvado si en su lugar hubiese gritado: "Jesús, el Hijo Eterno." Unos meses más tarde, Miguel Servet fue ejecutado de nuevo, esta vez como muñeco, por la Inquisición de Francia. [La escena de la ejecución descrita por Sir William Osler]