Geografía de Ptolomeo

Contexto

En una época de creciente interés por el empirismo, la popularidad de Ptolomeo había aumentado y Trechsel le pidió a Miguel Servet que mejorara la obra del geógrafo griego. Esto significaba que Miguel Servet (firmando como Michael Villanovanus) sería el responsable de no sólo traducir y corregir el texto sino también de crear secciones nuevas que actualizaran la obra.

Miguel Servet decidió utilizar la edición de Pirkheimer como base pero la comparó con las antiguas ediciones griegas y latinas para poder crear un libro más auténtico. Tituló su nueva edición como Los ocho libros de la geografía de Claudio Ptolemeo de Alejandría, ahora editados por primera vez según la traducción de Bilabald Pirkhheimer y las primeras versiones antiguas por Michael Villanovanus. Esta versión era tan extensa y representaba una mejora tan importante respecto a las obras anteriores que algunos aseguran que Miguel Servet fue el padre de la geografía comparativa. Aunque se trata probablemente de una exageración, la edición de 1536 se consideró la mejor interpretación de la idea original de Ptolomeo y el más exhaustivo tratado etnológico que nunca se había llevado a cabo.

Fue un gran trabajo al que dedicó cerca de dos años. El libro entero incluía cincuenta mapas, todos ellos acompañados de un resumen estadístico y un comentario sobre la población, el clima y la industria de la región. Miguel Servet conservó las anotaciones de Pirkheimer que le parecieron apropiadas pero una inmensa mayoría de los comentarios que aparecían era suyos.

Pasajes de la obra

Tratándose de Miguel Servet (o Villanovanus), no pudo resistir la tentación de expresarse provocativamente y con agudo ingenio. Observó que los ingleses eran valientes, los escoceses eran audaces, los italianos vulgares y los irlandeses "brutos, poco hospitalarios, bárbaros y crueles" Al otro lado del mapa de Alemania, escribió: "Hungría produce ganado, Bavaria cerdos, Franconia cebollas, nabos y regaliz, Suabia rameras, Bohemia herejes, Bavaria también ladrones, Helvecia pistoleros y vaqueros, Westfalia mentirosos y todos ellos son alemanes glotones y borrachos". Fue un poco más amable con Francia excepto en que afirmó: “Yo mismo he visto al rey (Francisco I) tocando a muchos de los que trabajan para él pero nunca he visto que curara a ninguno de ellos".

Sobre Palestina, la mítica tierra con abundante leche y miel, Miguel Servet mantuvo la descripción general de Pirkheimer pero añadió un comentario gracioso:

“Sabed, sin embargo, respetables lectores, que es una pura fanfarronada y una falsedad atribuir tantas excelencias a esta tierra. La experiencia de mercaderes y viajeros que han estado allí demuestra que es poco hospitalaria, árida y sin ninguna diversión. Por lo tanto, podría decirse que la tierra es la prometida, en efecto, pero se trata de una pequeña promesa en términos de hoy en día”.

Este pasaje, que no fue realmente escrito por él, volvería a reaparecer y perseguirle más tarde porque, desafortunadamente, uno de los que atribuían excelencias a la Tierra Santa había sido Moisés.

Ediciones

Primera edición

Claudii Ptolemaei Alexandrini Geographicae enarrationis libri octo. Ex Bilibaldi Pirckeymheri tralatione, sed ad graeca & prisca exemplaria à Michaële Villanovano iam primum recogniti. Adiecta insuper ab eodem scholia, quibus exoleta urbium nomina ad nostri seculi morem exponuntur .... Lugduni, ex officina Melchioris et Gasparis Trechsel fratrum, MDXXXV (1535). Se conservan varias copias en distintas bibliotecas.

Segunda edición

Claudii Ptolemaei Alexandrini geographicae enarrationis libri octo... à Michaële Villanovano secundó recogniti .... Prostat Lugduni apud Hugonem à Porta, M.D.XLI. Lyon 1541. El libro está dedicado al arzobispo Palmier, protector de Miguel Servet.

Traducciones

Inglés: Fragmentos traducidos por Charles David O'Malley, op. cit., págs. 15-37 en 1953

Español: Descripción geográfica del estado actual de las regiones, en la geografía de Claudio Ptolomeo Alejandrino por Miguel Vilanovano (Miguel Servet) precedidas de una biografía del autor y traducidas del Latín por el Dr. José Goyanes Capdepvilla. Madrid, Imprenta y Encuadernación de Julio Cosano, 1932