Miguel Serveto y los descubridores, presuntos y reales, de la circulación de la sangre

Por Miguel Ángel Pascual Ariste, co-fundador de la Servetus International Society

Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764), nacido en Orense, ingresó en la Orden Benedic-tina en el Monasterio de Samos. Estudió en Salamanca y fue catedrático en la Universi-dad de Oviedo, iniciando sus escritos en el Monasterio de San Vicente. Es el filósofo español más importante del s.XVIII.

Feijoo reivindicó para España el descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre, tanto a favor de Miguel Servet, heterodoxo al que no debíó de ver con buenos ojos, como al del veterinario burgalés Francisco Reyna, al que destaca, por describirla en su «Libro de Albeitería» en 1552, después de que el aragonés de Villanueva de Sijena la expusiera en su Christianismi Restitutio, obra que por supuesto no pudo leer Feijóo. Servet corrige el error galénico por el cual la sangre de la aurícula derecha del corazón pasaba directamente a la izquierda, dando así a luz su hallazgo que él integra en un ejer-cicio teológico-anatómico dirigido a demostrar que el alma, entendida ésta como el es-píritu universal platónico, entra al cuerpo ya desde la primera inspiración del neonato a través de los pulmones para alojarse en la sangre que, procedente del hígado y vivifica-da en los pulmones, llega al corazón para distribuirse desde aquí por todo el organismo. No hay una motivación médica en la descripción de Servet para quien la relevancia de este hallazgo es de índole teológica. De ahí que el hallazgo lo publicara en un libro de teología del cual casi todos sus ejemplares ardieron, a más inri, en la misma hoguera que acabó con su vida.

Feijoo en sus; Cartas eruditas y curiosas. (Tomo tercero -Carta XXVIII ), escribe sobre: El descubrimiento de la circulación de la Sangre, hecho por un Albeitar (ve-terinario; del griego, hipos=caballo e iatros=médico) Español, en la que cita reiterada-mente a Miguel Servet, motivo por el que resumo a continuación su carta.

Feijoo empieza preguntando: ¿Es posible, que un Albeitar Español haya sido el primer descubridor de la circulación de la Sangre?, Y continúa afirmando que hay un libro de Albeitería, impreso en Burgos en casa de Felipe de la Junta el año de 1564, siendo su Autor el Albeitar Francisco de la Reina, y copia un pasaje del capítulo 94 de dicho libro, tan claro, tan decisivo en orden a la circulación de la sangre, que hace evidente, que el expresado Reina la conoció: Por manera, que la sangre anda en torno, y en rue-da por todos los miembros, excluye toda duda.

Continúa justificando que fue el primero en descubrir la circulación de la sangre, con los siguientes datos y argumentos:

1.-Nuestro Albeitar, precedió en el descubrimiento al Médico Inglés Guillermo Harveo (Harvey, le llamamos en la actualidad), pues imprimióse el libro de Francisco de la Reina el año de 1564 y Harveo nació en 1578, doce años después.

2.-Muerto ya Harveo, uno, u otro Médico echaron la especie de que el famoso Servita Pedro Pablo Sarpi, bien conocido por su satírica Historia del Concilio Tridentino, antes que Harveo, había descubierto la circulación de la sangre.Este Servita (el que profesa la Orden tercera fundada en Italia por San Felipe Benicio en el siglo XIII, aclaro para que no vayamos a confundirlo con “servetista”), según Moreri, nació el año de 1552, doce años antes que se imprimiese el libro del Albeitar la Reina. Nadie soñara, que un niño Veneciano, antes de llegar a la edad de doce años, supiese tanta Anatomía, que por ella pudiese rastrear el movimiento circular de la sangre.

3.-Otros pensaron hallar la noticia de la circulación en Andrés Cesalpino, famoso Médico Italiano. Pero los mismos que atribuyen esta gloria a Cesalpino, ponen por data de su descubrimiento el año de 1593; esto es, veintinueve años después de la edición del libro del Albeitar.

4.-Otros pretendieron deslucir a Harveo, diciendo, que éste adquirió la noticia de la circulación de Fabricio de Acuapendente, Médico, Cirujano, y Anatómico Italiano, Profe-sor por espacio de cuarenta años en la Universidad de Padua, donde tuvo por oyente a Harveo. Mas si fuese verdad, perjudicaría al Médico Inglés, no al Albeitar Español, que fue muy anterior a Fabricio.

5.-Cuando Harveo publicó el descubrimiento de la circulación, casi todos los Médicos de la Europa se echaron sobre él, llenándole de injurias, tratando su invento de ilusión, y gritando contra esa inaudita novedad, como contra una perniciosa herejía Filosófica, y Médica. Harveo probó su novedad con argumentos tan evidentes, que casi todos los Médicos se rindieron a ellos; pero algunos, ya por amor de la gloria de Hipócrates, ya por desvanecer la de Harveo, no pudiendo ya negar la verdad de la circulación, negaron, que ésa fuese invento de Harveo, asegurando que ya Hipócrates la había descubierto.

6.- En una de las Cartas del Barón Gottfried Wihelm von Leibniz, citada en las Memorias de Trevoux del año 1727, afirma como cosa averiguada, que aquel fa-moso Hereje Antitrinitario Miguel Servet fue el verdadero descubridor de la circu-lación de la sangre. La relación del Barón de Leibniz es como se sigue: Yo tengo tanta mayor compasión de la infeliz suerte de Servet (Calvino le hizo quemar en Ginebra), cuanto su mérito debía ser extraordinario; pues se ha hallado en nuestros días, que tenía un conocimiento de la circulación de la sangre superior a todo lo que se sabía antes de ella.

Servet, imprimió su citada obra en Basilea en 1531, y “no hay duda en que habría sido el primero que con mas acierto describió el mecanismo de la circulación, porque sus palabras no están expuestas a esas interpretaciones violentas que desvirtúan las de otros escritores a quienes se quiere conceder igual merito” .No consta, que antes de Harveo algún Médico, o Filósofo haya hablado distintamente de la circulación, con la voz circulación, ni con otra equivalente, a excepción de nuestro Albeitar, que claramente dejó escrito, que “la sangre anda en torno, y rueda por todos los miembros”. Tanto Miguel Serveto Conesa como Francisco de la Reina, eran espa-ñoles y dentro de España queda siempre la gloria del descubrimiento de la circulación; Si fue Servet, de ningún modo perjudica a la particular del Albeitar; pues no pudiendo éste tener noticia del descubrimiento hecho por Servet, que, como asegura el Barón de Leibniz, se ignoró hasta hace muy poco tiempo, sólo en fuerza de un ingenio sagacísimo pudieron arribar al propio conocimiento. No hubo menester tanta sagacidad Harveo, porque halló la ciencia anatómica mucho más adelantada que estaba en tiempo de Ser-vet y el Albeitar; que sólo por observaciones anatómicas se podría descubrir.

Concluye lamentándose de que la gloria del descubrimiento se la apropien extranjeros, con las siguientes palabras: Es cosa admirable, que sólo por dos ejemplares del Libro del Albeitar la Reina, que se salvaron de las injurias del tiempo, se haya conservado la memoria de este feliz descubrimiento, y que sólo por el accidente de tener un amigo uno de estos dos ejemplares, haya llegado a mí la noticia. Verdaderamente no hay voces con que ponderar la negligencia, el descuido, y aun la insensibilidad de nuestros Españoles, en orden a todo aquello que puede dar algún lustre al ingenio literario de la Nación; siendo mucho más reprehensible esta negligencia, respecto de los inven-tos útiles, en todos tiempos tan gloriosos, que los antiguos Gentiles elevaron los Inven-tores a la esfera de Deidades.

El que a juicio de Feijoo, describió de una manera clara y sencilla la gran circulación llamada después Harveyana, fue Francisco de la Reina, maestro veterinario, natural y vecino de la ciudad de Zamora y luego de Burgos, que en un libro de Albeitería, que escribió, según cálculos muy fundados, por los años 1532, en el capitulo XCIV se ex-presó del modo siguiente: "Si te preguntaren por que razón cuando desgobiernan un caballo de los brazos o de las piernas, sale sangre de la parte baja y no de la parte alta, responde: porque se entienda esta cuestión, habéis de saber, que las venas capitales salen de hígado y las arterias del corazón: y estas venas capita-les van repartidas por los miembros de esta manera: en ramos y miseraycas por las partes de fuera de los brazos y piernas, y van al instrumento de los cascos (vasos), y de allí se tornan estas miseraycas a infundir por las venas capitales, que suben desde los cascos por los brazos a la parte de dentro. Por manera que las venas de las partes de fuera tienen por oficio de llevar la sangre para arriba. Por manera que la sangre anda en torno y en rueda por todos los miembros, y unas venas que tienen por oficio de llevar el nutrimiento por las partes de fuera y otras por las partes de dentro, hasta el emperador del cuerpo, que es el corazón, al cual todos los miembros obedecen. Esta es la razón de esta pregunta". Este párrafo está copiado de la edición del Libro de Albeitería de 1564, que está conforme con la de 1552.

Véase, pues, prosigue Feijoo, de una manera clara y terminante comprendido y expre-sado por Francisco de la Reina, el movimiento y curso circulatorio de la sangre. Aquí no hay que andar exprimiendo la letra y dando tortura al entendimiento para hallar lo que se busca, porque hasta la misma sencillez de expresión que usa el autor, le pone al alcance del menos entendido. Pues, a pesar de esto, a pesar de que el libro de Re-ina andaba ya impreso por los años 1536, que se reimprimió en 1552, 1564 y 1580 el médico inglés Guillermo Harvey, como ya hemos indicado, se levantó con la gloria de ser el autor del descubrimiento de la circulación de la sangre. Esta usurpación es harto patente. Harvey nació en el año 1578, medio siglo después de escrita la obra del albéi-tar español."

Fuentes: Cartas eruditas y curiosas, de Feijoo.- Barón de Leibniz.
http://hispanidad.4t.com.- Revista española de Patología:www.pgmacline.es