Miguel Serveto en el 23 de Febrero de 1530

07/05/2004

Por Miguel Lavilla Galindo, Ex-Promotor del Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet y Co-Fundador del SIS

Es muy poco lo que se conoce acerca de la infancia de Serveto.- Es probable que cursase la primera enseñanza en Villanueva de Sijena, lugar en donde nació, y no hay duda de que su padre, por tradición familiar y profesión, cuidó esmeradamente de la preparación intelectual de su hijo.- Lo evidente es que la instrucción de Serveto se inició a edad muy temprana, especialmente, en lo que a lenguas se refiere.- No es posible una asimilación tan precoz de los conocimientos de la época, ni mucho menos terciar con rango internacional en los debates teológicos, filosóficos, médicos o astrológicos del siglo XVI, a una edad tan juvenil, sin contar con una preparación lingüística, que incluía el bagaje del latín, griego y hebreo, para bucear en los textos originales de la antigüedad clásica.- En esta tarea, típicamente humanística, demostró Miguel estar preparado desde muy niño.- Tal orientación, parece lógico deducir, que tuvo a su padre por mentor.

La mayor parte de los biógrafos afirman que a los trece años se trasladó Serveto a Zaragoza, a fin de continuar sus estudios, pues el nivel que había alcanzado superaba al de los maestros que pudiera tener en Villanueva de Sijena; aunque también hubiera podido ser a Lérida, que, a más de ser un centro universitario con mayor tradición, ofrecía la ventaja de la menor distancia.- Lo que sí puede afirmarse es que posteriormente fué enviado a Barcelona, con el mismo propósito.

En la ciudad condal surge, en la vida de Miguel, un personaje importante: Juan de Quintana, fraile agustino regular, de origen mallorquín, muy vinculado a Aragón y Cataluña, en cuyas Cortes tenía asiento.- Erudito, tolerante, doctor por la Universidad de París, donde estudió hacia 1.510, Quintana era la imagen del humanista que tenía que seducir a Serveto.- El agustino debió de representar un estímulo que puso en marcha, sin proponérselo, naturalmente, el desarrollo del joven aragonés.- Juan de Quintana llegó a ser más tarde confesor de Carlos V, como sucesor de fray García de Loaysa.

Quintana estuvo presente en la conferencia teológica celebrada en Valladolid, en 1.527, en la que se discutieron los puntos de vista de Erasmo de Rotterdan presentados como sospechosos de herejía por los frailes.- Fué también abad del monasterio de Montearagón, cercano a Huesca, y falleció en Segovia, el 2 de noviembre de 1.534.- Su perfil es bien representativo de la tendencia a la intolerancia que tímidamente iba penetrando en España; mientras en privado adopta una actitud conciliadora, en público, para no ser marcado con el hierro del erasmismo, se mostraba intransigente.

Serveto, pues, entró al servicio de Quintana, entre 1.525 y 1.526.

La decisión del padre de Miguel de enviar a su hijo a Tolosa de Francia para que estudiara Derecho debió de fundamentarse, no sólo en la orientación profesional que se había determinado para él, sino en las circunstancias que prevalecían en la Universidad del Garona.- Creemos que fué enviado a esta ciudad en razón de que la celebridad de esta ciudad se fundamentaba en su Facultad de Derecho.- También la proverbial piedad de sus habitantes condicionaría la elección.- El notario Serveto pensaría, de acuerdo con el criterio de la época, sobre todo en Aragón, que para ser jurista cabal era indispensable una verdadera devoción católica.

En 1.528, llegó el joven Miguel a Tolosa, en un ambiente, donde se conjugaba la ciencia del Derecho con la gestión de unas autoridades piadosas, pero intransigentes en la doctrina, y en el que ilusoriamente pensó su padre que alcanzaría el grado de doctor en Leyes.- Allí también con algunos escolares aprendió a leer las Santas Escrituras y el Evangelio, como así manifestó Serveto a lo largo del proceso de Ginebra.- Existe un documento descubierto por N. Weiss en el que se prueba la estancia de Serveto en Tolosa.- Se trata de un decreto de la Inquisición, fechado el 17 de junio de 1.532, por el que se requiere la captura de 40 fugitivos.- La lista va encabezada por Miguel de Serveto, alias Revés.- Tal aportación pone de manifiesto que la conducta del aragonés en dicha urbe se había desviado de la ortodoxia.- Al encabezar con su nombre la lista parece atribuírsele un lugar prominente en las actividades de los perseguidos y, por consiguiente, una mayor responsabilidad.

Miguel salió de Tolosa, bien por haber sido llamado por su antiguo maestro, fray Juan de Quintana, o, lo que es más probable, desde que se sabe que estaba reclamado por la Inquisición tolosana, como medida de seguridad.

Quintana había sido promovido a un cargo tan influyente como el de confesor de Carlos V, por lo cual debía acompañar a Italia a su señor, cuya coronación tendría lugar en Bolonia, el 24 de febrero de 1.530.- Serveto acompañó a Quintana como paje o secretario, lo cual implicaría en todos los sentidos una magnífica oportunidad para conocer el clima humanístico que prevalecía en Italia, relacionarse con los eruditos que más habían destacado en su vehemente deseo de crítica y cuajar su personalidad de hombre del Renacimiento, con el interés por lo humano y la actividad autónoma del hombre.

Carlos V fué objeto de doble coronación por el Papa Clemente VII, en Bolonia : el día 8 de las calendas de marzo de 1.530 (23 de febrero) como rey de Lombardía y al día siguiente, 24 de febrero, cumpleaños del césar, como emperador de romanos.- La pompa, el boato y la ostentación de que fueron rodeadas ambas ceremonias influyeron negativamente sobre el ánimo de Serveto, según sus propias manifestaciones: “He visto, con mis propios ojos, llegó a decir Miguel, llevar al Papa sobre los hombros de los príncipes, con toda pompa, haciéndose adorar a lo largo de las calles por el pueblo arrodillado.- Todos aquellos que habían logrado besar sus pies o sus sandalias se consideraban más afortunados que los demás y proclamaban que habían obtenido numerosas indulgencias gracias a las cuales les serían reducidos años de sufrimientos infernales.- ¡ Oh, la más vil de las bestias !”.- El fausto y la riqueza ostentada merecieron su repulsa, que si en aquellos momentos quedó circunscrita a este aspecto de la fastuosidad, más adelante se extendió al disentir en los temas doctrinales, llegando a calificar al Papa de Anticristo.- En palabras de Serveto : “Quien crea firmemente que el Papa es el Anticristo, también debe creer que la Trinidad papista, el bautismo papista de los niños pequeños y los demás sacramentos del Papa, son enseñanzas del diablo. Jesucristo, dulce liberador, Tú que tan frecuentemente has liberado al pueblo de la angustia y de la miseria, libéranos de la cautividad de Babilonia, del Anticristo, de su hipocresía, de su tiranía y de su idolatría”.

Compañero excepcional de Miguel Serveto en la coronación de Carlos V en esta ciudad italiana tuvo que ser el poeta toledano Garcilaso de la Vega, gentilhombre del Emperador, que asistió a la ceremonia y figuró en su escolta.- Nació en 1.503 y murió el día 14 de octubre de 1.536, en Niza, durante el asedio al castillo de Muey, a consecuencia de las heridas sufridas por una piedra caída del almenado al comenzar su escalo que dió con él en el foso.- Así puede leerse en el Prólogo escrito por Antonio Marichalar al libro Garcilaso de la Vega - OBRAS, Colección Austral - Espasa Calpe, S.A. - Madrid - 1.980.

La estancia de Serveto en Italia debió de durar, al menos, el mismo tiempo que la de Carlos V, es decir, desde el 26 de junio de 1.529 al 25 de abril de 1.530.- Terminadas las ceremonias relativas a la coronación, el césar realizó un viaje a través de Italia, lógicamente, acompañado de su confesor.- Serveto también formaría parte de la comitiva imperial.

Cuando Carlos V terminó su recorrido por Italia y se dirigió al país germano, Serveto continuó agregado a la comitiva imperial; al menos, así lo confesó en una ocasión, si bien en otra afirmó haber pasado a Ginebra por la ruta de Lyón y desde la ciudad cantonal haberse trasladado a Basilea.- Si realmente estuvo en Augsburgo, habrá que suponer que se entrevistó allí o conoció a Martín Bucero y Felipe Melanchthon, toda vez que Quintana había asistido a la Dieta, que tuvo lugar el 25 de junio de 1.530, y expresado a este último reformador sus comentarios acerca de la doctrina luterana de la justificación por la fé.

Por la conducta ulterior de Serveto, podemos deducir que ya en esta época poseía un cúmulo de conocimientos teológicos.- Su cultura y, sobre todo, su inteligencia y personalidad, hicieron surgir en su mente lo que podríamos llamar una reforma sui generis, discrepante tanto de los católicos como de los protestantes.- La base doctrinal tendría por fundamento una interpretación directa de las Sagradas Escrituras, con raíz en sus primitivos textos.